En el comienzo de un año electoral y con el objetivo de construir acuerdos, Fundación Cimientos sale al encuentro de propuestas, definiciones y consensos entre los referentes de las principales fuerzas políticas en orden a elaborar un compromiso en común para poner en marcha los cambios imprescindibles que demanda la educación en la Argentina para el siglo XXI.

Los consultados fueron requeridos a expresarse en torno a tres ejes de análisis: las mayores urgencias que enfrenta la educación en nuestro país, las políticas activas que es necesario potenciar y cuáles son aquellas que merecen ser modificadas, y la relación entre educación y empleo en un contexto de crisis económica y cambios tecnológicos disruptivos.

El punto de encuentro entre todas las fuerzas políticas es auspicioso: el acceso a una educación pública y gratuita de calidad es el gran igualador social, probablemente el único posible para una sociedad atravesada por la inequidad.

“Hoy la escuela ya no es la institución fuertemente igualadora que fue en el pasado, es un elemento conformador y replicador de la situación social” dice Mario Negri. “Esta situación no puede naturalizarse” agrega el jefe del interbloque de Cambiemos.

“La escuela puede convertirse en una herramienta transformadora capaz de integrar en una sociedad democrática a todos sus habitantes garantizando igualdad de oportunidades”, insiste el legislador.
“La UCR asume el compromiso de colocar la educación en la prioridad uno, porque está convencida de que la política educacional aporta a la resolución de la fractura social”, concluye Negri.

Sergio Massa, líder del Frente Renovador y precandidato presidencial por Alternativa Federal, opina que en la educación se manifiestan las desigualdades más grandes que tiene nuestro país y que conviven dos sistemas: “Uno muy deficiente que no contiene ni prepara para un trabajo digno y otro que prepara ciudadanos hiperconectados con el mundo, pero más en contacto con lo que pasa afuera del país que con lo que pasa adentro”.

Para Alejandro Finocchiaro, actual Ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la República Argentina, la educación debe ir en correlato a la necesidades laborales de cada región e impulsar la creación de empleo de calidad para los jóvenes: “Una de las prioridades es construir experiencias educativas y de formación profesional para el futuro, en línea con las necesidades del sistema productivo local, atendiendo también las demandas regionales. Trabajamos para articular las trayectorias académicas y laborales de los jóvenes”.

Para Gabriel Sánchez Zinny, Director General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, son las políticas educativas enfocadas en los estudiantes las que consolidan el camino de una educación de calidad, generadora de movilidad social e igualadora de oportunidades.

Esta idea, de que la educación de calidad de acceso público y gratuito a todos y todas es la más poderosa herramienta para restaurar los lazos en una sociedad desgarrada por la inequidad, sobrevuela casi todas las respuestas.

También se coincide en señalar que, para poder recuperar estándares de calidad en la educación en sus distintos niveles, es indispensable que la economía crezca. No se puede desvincular la educación del desarrollo y no hay educación de calidad sin presupuesto e inversión.

El ex Ministro de Economía y Producción, Roberto Lavagna, describe un panorama poco alentador para la educación atento a datos económicos inquietantes: un ingreso per cápita del 2019 equivalente al de 2007, pérdidas en la capacidad adquisitiva para los sectores medios y medios-bajos de entre el 15% y el 20% y los sueldos de maestros y profesores muy por debajo de la media de países con estructuras sociales comparables. A esto se le suma el dato de que desde hace años no se llega a respetar la ley que obliga a 180 días de clases.
Con estos datos, Lavagna señala una pésima asignación de recursos y propone “la urgente necesidad de poner en marcha la economía estimulando la producción y el trabajo”.

Miguel Ángel Pichetto hace hincapié en que “encarar una política de largo plazo exige un análisis serio y riguroso de cuánto cuesta la educación de calidad y cuál es la inversión por estudiante y por docente”. Proponiendo “un acuerdo nacional de mayor inversión, mayor calidad y mayor inclusión social”.
Pichetto propone crear una Ley de Consenso del Fondo Educativo Nacional para los niveles inicial, primario y secundario, previo a la distribución de los impuestos nacionales entre la Nación y las provincias, o sea, antes de la coparticipación.
De esta manera, según el Senador Nacional, tenderíamos a una más justa distribución de los recursos económicos y ello contribuiría a que los salarios docentes tiendan a ser más homogéneos, y no tenga que estar el Estado Nacional haciendo aportes como el incentivo docente.
“Ahora bien, para aumentar la masa de recursos, es imprescindible que la economía crezca”, finaliza el precandidato presidencial por Alternativa Federal.

Para Daniel Filmus, ex Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación y actual Diputado de la Nación por FPV-PJ, existe una relación entre la crisis educativa y el desarrollo económico: “No se le puede pedir a la escuela que solucione todos los problemas que no resuelve el desarrollo económico y la caída del mercado laboral. La única forma de mejorar la calidad de la educación es ser consecuente con la aplicación de las leyes y sostener la inversión educativa”.

Algo que para el sociólogo, educador y político argentino no está sucediendo: “Hoy no se cumple con las leyes de Financiamiento Educativo, Educación Nacional, Escuelas Técnicas, Educación Sexual, ni con la que establece la obligatoriedad de los 180 días de clase”.

El gobernador de Salta y precandidato presidencial por Alternativa Federal, Juan Manuel Urtubey, suma al debate la visión política de la crisis educativa: “Las dificultades de inserción laboral de los egresados de la escuela secundaria no solo es un problema educativo, es un problema político. Hasta el presente solo de manera espasmódica se ha articulado una visión de país con un modelo educativo nacional”.

Myriam Bregman, dirigente nacional del Partido de los Trabajadores Socialistas y legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, hace hincapié en que la última reforma educativa que proyectó el Kirchnerismo no tocó lo esencial de la Ley Federal de Educación Menemista, que fue el financiamiento. Tomando como referente al pedagogo Orlando “Nano” Balbo, ella sostiene: “Una escuela es pública cuando se centralizan las políticas administrativo contables de manera tal que hay un presupuesto, que actúan los cuerpos orgánicos para controlar ese presupuesto, que se haya invertido en lo que se presupone, y no en otra cosa, y se descentraliza lo pedagógico”.
Para ello, la abogada especializada en Derechos Humanos, propone: “Un sistema educativo único y nacional, público y laico, donde se lleve el presupuesto educativo al 10% del PBI y se centralice lo financiero”.

Ricardo Luis Alfonsín, ex Diputado de la Nación por la UCR, también asocia la crisis educativa (reflejada en los altos índices de deserción escolar) al desarrollo económico: “La deserción escolar es, salvo casos excepcionales, producto de situaciones de marginación y exclusión social. La mejor manera de combatirla es la inclusión. Mientras ello no se logre, el Estado debe adoptar medidas de seguimiento y control que permitan implementar, según las particularidades de cada caso y a través de la propia institución escolar, las medidas tendientes al regreso del alumno”, sostiene el dirigente.

 

Otro punto de preocupación de la mayoría de los referentes políticos del país, es la fuerte diferencia de recursos e inversión y por lo tanto de calidad educativa entre las provincias más ricas y las más pobres.

Daniel Filmus asocia directamente la crisis educativa a las desigualdades provinciales de presupuesto y financiación: “El Estado Nacional se está retirando del financiamiento de la educación básica y volviendo (como se ejecutó en la década de los 90) a cargar la inversión educativa sobre las espaldas de las provincias. Como ya sabemos, la desigualdad de capacidad financiera profundizará la brecha entre provincias pobres y ricas en materia docente y escolar”.
El ministro, durante la presidencia de Néstor Kirchner, refleja con ejemplos su postura:
“La inversión en infraestructura nacional disminuyó de $9.290 a $2.614 millones entre 2018 y 2019. Para construir los 3.000 jardines de infantes que prometió el gobierno, cayó de $6.063 a $2.528 millones, para formación docente de $1.493 a $1.087 millones y para atender la pobreza educativa de $4.721 a $2.045 millones”.
Por último, asocia el actual conflicto docente a la misma línea argumentativa: “El Fondo Nacional de Incentivo Docente se encuentra congelado desde hace dos años (a pesar de la gran inflación) y se eliminó el Fondo de Compensación Salarial para las provincias más pobres, incumpliendo la Ley de Financiamiento Educativo. En estas condiciones, no puede llamar la atención el conflicto salarial con los docentes”.

Roberto Lavagna describe el estado de situación como un “caos creado por la falta de un sistema único y pésimas asignaciones de recursos de algunos gobiernos de las 24 jurisdicciones de la Argentina”. Para el economista, “hay que volver a tener un sistema educativo único de nivel nacional que sea de unidad de concepción (consensuado) con descentralización operativa”.

Miguel Ángel Pichetto hace hincapié en la falta de acuerdos políticos para generar políticas fiscales más equitativas que busquen solucionar las desigualdades educativas entre las provincias. “No hemos logrado los acuerdos para modificar el régimen de coparticipación federal de impuestos, tal como lo mandaba la reforma de la Constitución de 1994”, sostiene el Senador de la Nación.

El Diputado de la Nación Mario Negri, asocia la crisis educativa (que se refleja en el carácter desigual en que se distribuye entre los niños y jóvenes, según el sector social al que pertenezcan) a dos procesos: “Primero, el vaciamiento creciente de la escuela pública, iniciado durante los años 90 y mantenido desde entonces; y en segundo lugar, la segmentación del sistema educativo en todos sus aspectos (entre jurisdicciones, dentro del sistema público y entre sectores público y privado)”.

“El problema con la educación es que sus efectos se ven a mediano y largo plazo, y eso tiene dos consecuencias terribles: no es un atractivo para la política “cortoplacista”, nunca está en el primer nivel de las prioridades definidas por la urgencia. En tiempos de crisis la decisión de prioridades está saturada por cuestiones acuciantes (inseguridad, inflación, corrupción, desórdenes económicos)”, finaliza el precandidato a gobernador de Córdoba.

Sergio Massa atribuye buena parte de las dificultades del sistema al recorte presupuestario que impuso el Gobierno. Según el ex Intendente de Tigre, y precandidato presidencial, el recorte alcanza a un 70% de baja en la infraestructura escolar y un porcentaje similar para lo destinado a los jardines de infantes. Ésta baja en la cantidad de recursos destinados a educación registra a su vez, importantes desigualdades a nivel territorial.
“El fracaso de Cambiemos en la Nación profundiza cada vez más las dificultades que tiene cada provincia. Otra vez tenemos que volver a hablar de las desigualdades: hoy existen grandes diferencias interprovinciales en el gasto por alumno, que por ejemplo en CABA es 5 veces mayor al de Jujuy”, asegura.
El ex intendente de Tigre sostiene que el gran desafío es tener una educación pública, gratuita y de calidad, que permita que de norte a sur cada argentino se sienta igual al otro, con las mismas posibilidades de desarrollo.

Para Gabriel Sánchez Zinny, es fundamental que se entienda la educación como una política de Estado que va más allá de intereses de corto plazo y para ello llama a que como sociedad podamos hacer una interpelación de la misma.

Respecto a qué políticas educativas específicas se deben llevar adelante para atender las urgencias que presenta la educación pública hoy: deserción escolar, falta de calidad educativa, conflicto docente y empleo jóven; los políticos consultados proponen las siguientes estrategias.

Alejandro Finocchiaro enuncia las diferentes políticas que está llevando el actual gobierno para buscar una solución: “Nuestra gestión se caracteriza por la vocación de diálogo con los distintos sectores, muestra de ello es el consenso alcanzado junto con los ministros de Educación de todas las provincias en el Consejo Federal de Educación. Sobre la base de leyes sancionadas en gobiernos anteriores seguimos construyendo en pos de mejorar el sistema educativo”.
“Desde la gestión impulsamos una renovación de la escuela secundaria a través del desarrollo de capacidades y proyectos de vida que los estudiantes puedan asumir, de manera responsable y comprometida”.

Finocchiaro pone el foco en la puesta en marcha del plan Asistiré, pensado para prevenir la deserción escolar y mejorar la asistencia. El dispositivo Aprender, por su parte, construye una foto actualizada del estado del sistema en temáticas clave como la comprensión lectora y matemática.
“En el caso de la Ley de Educación Sexual Integral, hemos avanzado promoviendo la formación de un equipo referente docente con enfoque interdisciplinario. Hemos avanzado también en la modificación de la escuela secundaria, en el Plan Nacional Aprender Matemática, una iniciativa que propone cambiar la estrategia tradicional utilizada por los docentes, y la implementación de la enseñanza de Robótica y Programación”, finaliza el ministro.

Daniel Filmus describe al sistema educativo argentino con urgencias cuantitativas y cualitativas: “Es imprescindible la ampliación de la matrícula del nivel inicial, principalmente cumplir con la obligatoriedad de la sala de 4 y avanzar en la universalización de la sala de 3. Cuanto antes ingresan al sistema educativo los niños con condiciones socioculturales y económicas más difíciles, mayores posibilidades tiene la escuela de igualar las posibilidades de éxito. La segunda prioridad es la finalización de la escuela secundaria, eliminando los altos niveles de deserción que actualmente tenemos. En este punto no alcanza con abrir más vacantes ni con el necesario aumento del número de becas, sino que se requiere modificar profundamente los modelos institucionales para que la escuela media se adapte a los enormes cambios tecnológicos y sociales de la actualidad”, enumera frente a las urgencias cuantitativas.

“Respecto a las urgencias de mejoramiento de la calidad de la educación, el problema central es que los niños y jóvenes no aprenden todo lo que la escuela promete enseñarles. En este punto, el eje pasa por el mejoramiento de la calidad y las condiciones de trabajo de los docentes. El Instituto Nacional de Formación Docente (INFOD) debiera jugar un rol más activo en elevar la calidad de los institutos de formación. Pero también es necesario aplicar las medidas que plantea la Ley Nacional de Educación que hoy no se aplican: jornada completa para la educación primaria, los mejores docentes para las escuelas que atienden a las poblaciones más humildes, diversificación de la carrera docente entre el maestro de grado y la gestión educativa, docente de jornada completa en una sola escuela en la media, etc. Un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado en el diario La Nación, mostró la alta correlación que existe entre buenos salarios docentes y la alta calidad educativa y que Argentina está entre los países del mundo con los sueldos más bajos”, concluye el ex Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología.

Para Juan Manuel Urtubey, se impone generar una propuesta transformadora de la educación secundaria que genere un sentido y un impacto real en la vida y el futuro de los estudiantes. Señala como clave la formación de los docentes y entiende como fundamental la articulación de ambos procesos.
El gobernador de Salta sostiene que otra escuela secundaria es posible, pero que debe ser diseñada con el compromiso de gobiernos, sindicatos, universidades y empresas.
Urtubey adhiere a un sistema educativo federal y propone ampliar la base de consensos para avanzar sobre una agenda común de trabajo para los próximos 15 años con eje en la obligatoriedad, calidad y formación de los docentes y anclada en el compromiso de toda la sociedad para anclarla a un proyecto de desarrollo de país de manera articulada.
“El mundo contemporáneo es complejo y está
cargado de incertezas, ya que no es posible anticipar desde la escuela la empleabilidad de manera plana, pero es posible contribuir a ello desde una visión compartida entre la escuela y la sociedad en la que se quiere vivir”, argumenta el precandidato presidencial.
Urtubey propone comprometer a todos los actores sociales, no solo en el diseño, sino también en el financiamiento de una educación abierta a más innovación, más apertura y conectada con el mundo del trabajo.

Para Myriam Bregman, “la mayor urgencia es dar oportunidades a todos y todas en la escuela con un plan de becas integrales para que todos puedan terminar sus estudios. Dinero para esto hay, nosotros proponemos que se deje de pagar la deuda externa que es ilegal, ilegítima y fraudulenta y que ese dinero se destine para mejorar la educación. Hay que construir escuelas, ofrecer una jornada extendida y duplicar rápidamente el salario de los docentes”. También propone una capacitación constante, de calidad y en servicio, para mejorar la enseñanza y el aprendizaje.

Su espacio político, el Partido de los Trabajadores Socialista, se manifiesta absolutamente en contra de que el Estado otorgue licitaciones y convenios a ONGs para las capacitaciones, asesorías técnicas y tutorías, donde las corporaciones pasan a incidir en los contenidos.

Ricardo Alfonsín propone políticas de seguimiento y control ajustadas a las particularidades de cada caso. Pide que se convoque a un nuevo Congreso Pedagógico Nacional que comprometa a toda la sociedad y al conjunto de la instituciones intermedias interesadas en la cuestión educativa.
Demanda trabajar para acordar una currícula que no solo brinde conocimientos necesarios para desempeñarse en el mundo del trabajo y la economía, sino también en los valores que garanticen una formación ciudadan comprometida con las construcción de sociedades más libres e igualitarias.

Frente a la problemática, Roberto Lavagna propone las siguientes medidas: “Exámenes de nivel permanentes, más días de clases, apertura de clases los sábados y domingos en las zonas más desfavorecidas y de bajo rendimiento, doble escolaridad, y formación docente permanente”.
Sin embargo, como antes se enumeró, el ex ministro asocia la crisis educativa a lo económico y demanda una visión integral para salir de “un sistema económico-social” ligado a intereses puramente financieros que desplazan la producción y el empleo en favor del rentismo.

El Director General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Sánchez Zinny, dice que la urgencia está enfocada a revertir los indicadores de repitencia y deserción en el nivel secundario y mejorar los aprendizajes para acceder a la igualdad de oportunidades. Menciona como eficaz el programa Asistiré, que mediante la incorporación de herramientas tecnológicas digitales, permite detectar los casos de riesgo de abandono e impulsa la implementación de acciones para activar la reinserción escolar. También apunta a la formación de directores y docentes de las instituciones educativas más vulnerables mediante la denominada “Red de Aprendizaje” en 2000 escuelas.
“La necesidad de hacer de la secundaria una propuesta más atractiva para los jóvenes, impulsó en la Provincia la creación de las Escuelas Promotoras, un programa que se implementó en 2018 e incentiva el aprendizaje mediante el desarrollo de proyectos que se elaboran en equipo”, destaca Sánchez Zinny.

El funcionario bonaerense sostiene que es clave apuntalar las condiciones del entorno en el que se estudia, universalizando los servicios de desayuno y merienda en jardines y primaria, implementando el Boleto Estudiantil Gratuito y planificando obras de infraestructura edilicia.
También apunta que aumentar la oferta de oportunidades para padres y adultos mejora el contexto general y fortalece a los más jóvenes en el empeño del aprendizaje.

Según Sánchez Zinny: “Los avances tecnológicos y el nuevo escenario social obligan a actualizar y reorientar la tarea docente y a modernizar los diseños curriculares”, siendo un punto clave la conexión a internet a más escuelas que aparece como una de las urgencias de la hora. También destaca la inclusión de programas de robótica en las escuelas de la Provincia de Buenos Aires.
“En orden a ubicar el tema de la educación en el centro del debate social, María Eugenia Vidal promueve espacios de diálogo con familias y educadores para considerar el impacto de las iniciativas que se impulsan y de los desafíos hacia adelante”, concluye.

Para el senador nacional Miguel Ángel Pichetto, el principal problema del sistema educativo nacional está en el nivel secundario. Pocos se reciben y con déficits cognitivos que se expresan en problemas de lectura y comprensión de textos y pensamiento lógico para razonar y comprender problemas.
“El conflicto docente está vinculado a lo salarial y esto a la inversión pública consolidada (Nación y Provincias), pero incorrectamente se trata de manera separada de los problemas relacionados con la baja calidad del sistema educativo y la decadencia que atravesamos”, explica.

En relación a la cuestión de la formación docente, el jefe del bloque justicialista de la Cámara Alta, propone que los docentes ingresen por concurso público abierto y de oposición, y revaliden esos cargos a partir de evaluaciones de calidad e indicadores de resultados sobre rendimiento educativo. Considera también, que se debe hacer pública la información de los resultados de las evaluaciones para planificar soluciones e identificar buenas prácticas.
“El secundario está en una situación de emergencia y es un mito que los resultados de una reforma recién podrán tener impacto en veinte años. (…) No hacer nada es encubrir la emergencia”, alarma Pichetto.

El legislador y precandidato presidencial por Alternativa Federal propone también resolver la obsolescencia de la estructura del secundario.
“La educación de calidad es clave para mejorar la empleabilidad de los jóvenes (…) pero el tema central es económico.(…) No se trata solo del despliegue de tecnología sino de cuestiones más básicas. Algunas técnicas y otras éticas: focalizar en el uso del lenguaje y razonamientos matemáticos, el respeto por el otro, mejorar la relación de los padres con la escuela y otorgar incentivos por formación universitaria a los docentes”, concluye el senador.
Sergio Massa, propone sentar a una mesa común de diálogo a todos los actores del sistema educativo teniendo como meta central corregir las desigualdades generando las condiciones para volver a una educación de calidad.

“La educación argentina está quedando anacrónica porque el mundo está cambiando a una gran velocidad. Informática, robótica, ciencia y tecnología son conceptos que tenemos que poner en valor y que tienen que ser centrales en la educación del siglo XXI. Tener la mira puesta en la educación para el desarrollo económico es un punto clave del compromiso que tenemos que generar para poner de pie a la Argentina”, concluye el precandidato presidencial.

Mario Negri propone fortalecer la institución escolar concentrando a los docentes en un mismo colegio, conformando un equipo por institución, llevando a jornada completa las escuelas en las zonas más vulnerables, mejorando las condiciones edilicias y garantizando 180 días de clase. Considera, también, imprescindible darle prioridad a la lectura y a la alfabetización digital mediante la preparación de los docentes y la introducción de herramientas digitales en el aula.
“La jerarquización de la tarea docente implica la revalorización salarial y de condiciones de trabajo, la transformación de los institutos de formación docente y el compromiso de las universidades con programas de posgrado para mantener la formación continua de los maestros”, sostiene.

Para el diputado Negri, es necesario asegurar la oferta pública de jardines maternales y la universalización de la sala de 4 y en el otro extremo, la promoción de la finalización de los estudios secundarios para jóvenes y adultos en edad económicamente activa sumados a programas de capacitación que vinculen la educación con el mundo del trabajo.
La formación de Técnicos Superiores de alto nivel debe estar relacionada con las prioridades locales y demanda el aprovechamiento de los trayectos de formación universitaria en módulos de formación para el armado de carreras estratégicas en articulación con las necesidades de desarrollo.

El Diputado de la Nación, para concluir, propone: “Un acuerdo parlamentario que siente las bases de una ley programática, implementada por los poderes ejecutivos de turno, más allá de las distinciones políticas”.

Repasando las diferentes respuestas, a la hora de evaluar el estado de situación de la educación en la Argentina, los diagnósticos coinciden: la suerte de la calidad de la educación está atada al crecimiento de la economía y el reparto equitativo de los recursos.

También parece haber acuerdos en relación a las políticas que es necesario implementar para mejorar la calidad de la educación. Los chicos en las aulas en la primera infancia, el respeto de los 180 días de clase, estrategias para erradicar la deserción en el nivel secundario, formación y concurso para los docentes y doble escolaridad en zonas vulnerables, parecen conceptos que nadie está dispuesto a discutir. Tampoco aparecen diferencias frente a la demanda de cambios curriculares que preparen para enfrentar un mundo todavía impredecible en función de los cambios que aporta al mundo del trabajo y la producción la disrupción tecnológica.

En un año de elecciones presidenciales marcado por un escenario de extrema polarización, el principal desafío a la hora de construir un acuerdo a mediano y largo plazo pasa por despojarse de prejuicios, especulaciones electorales y visiones ideológicamente sesgadas para cerrar filas en torno en algunos puntos innegociables para todos los actores.

Cimientos quiere ser parte de esta tarea urgente, difícil, pero no imposible, y se pone a disposición, junto a sus recursos, para encontrar un consenso que sea ejecutado y respetado con prescindencia de quién llegue al poder.